LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA GESTIÓN DE EQUIPOS

 

 

Esta semana casualmente dos de mis clientes de "Desarrollo de Líderes" quisieron dedicar sus respectivas sesiones a trabajar el tema de la Inteligencia Emocional. Ambos habían protagonizado situaciones totalmente diferentes, pero los dos eran conscientes que con una mayor inteligencia emocional hubiesen resuelto sendas situaciones de una forma más efectiva.

Esto es algo que me encuentro frecuentemente cuando trabajo tanto con líderes como con equipos. A continuación me gustaría exponer diferentes facetas de la inteligencia emocional que tiene aplicación directa en el día a día de cualquier directivo o mando intermedio (y por supuesto de cualquier persona).

Una buena Inteligencia Emocional influye de forma determinante en el éxito tanto de nuestra vida personal como profesional


¿Qué es la Inteligencia Emocional?

En principio la inteligencia emocional es la capacidad de reconocer y gestionar emociones de forma efectiva. Tenemos que distinguir dos facetas de la Inteligencia emocional:

Inteligencia Emocional Intrapersonal: es decir la capacidad de reconocer y gestionar nuestras propias emociones. Dentro de ésta distinguiríamos tres partes:

Emocional Interpersonal: la capacidad de reconocer e interaccionar con las emociones de los demás. Comprendería dos partes:


"La importancia que se da Inteligencia Emocional está en alza dentro de las empresas"

¿Cómo nos puede ayudar la Inteligencia Emocional en el día a día con nuestros equipos?

Vamos a ver cinco modos en los que la Inteligencia Emocional nos puede ayudar como líderes:

1- Autoconciencia: Saber identificar nuestras emociones, ser conscientes de cómo nos afectan tanto a nosotros como a nuestro trabajo y a nuestra relación con nuestro equipo puede ser crucial. Esto nos puede ayudar a saber detectar cómo vamos llegando al límite y actuar antes de que sea demasiado tarde. Por ejemplo, si nuestro punto débil cuando nos estresamos son las migrañas y vemos que estamos empezando a sufrirlas, quizás es es momento de comenzar a hacer algo (ejercicio físico, meditación, etc,...) para evitar que vaya a más. Esta autoconciencia también nos puede ayudar a elegir el momento adecuado para tener una conversación difícil con algún colaborador. Si somos capaces de captar que nuestro nivel de enfado o de estrés quizá no es el adecuado, podremos tomar decisiones más sabias.

2-Autogestión: ¿Alguna vez has enviado un email cuando estabas demasiado enfadado y después te has arrepentido? una vez identificada esa emoción toca aprender a gestionarla para evitar que tenga efectos negativos en nuestra productividad y nuestro equipo. Por ejemplo el estrés, el enfado son dos de las emociones que más cuestan gestionar y que tienen efectos más indeseables. Además las emociones se contagian, si no las gestionamos adecuadamente pueden tener un impacto negativo en el equipo (mal ambiente, estrés, fuga de talento,...).

3-Motivación: Poder generar una actitud positiva que nos ayude enfrentarnos a las dificultades de una forma más efectiva es fundamental, sobretodo cuando tenemos una alta responsabilidad y un equipo a nuestro cargo. Está demostrado la relación que existe entre productividad y motivación tal y como explico en mi libro "Equipos Motivados, Equipos Productivos". Pero además, las emociones positivas también se contagian. Un líder entusiasta y motivado muy probablemente va a transmitir esa positividad a su equipo.

4-Empatía: Ser capaces de detectar las emociones de los demás nos da una información muy valiosa que nos puede ayudar a optimizar nuestra relación con nuestro equipo. Poder entender su punto de vista, incluso cuando no lo compartamos, nos hace que podamos conectar mejor con ellos y que se puedan establecer diálogos mucho más constructivos.

5-Habilidades sociales: Un líder debe ser capaz de expresar su opinión de una forma asertiva defendiendo su postura sin ofender a otros. A veces tendremos que hacer una crítica, o decir "no" o tal vez gestionar un conflicto. Es importante hacerlo de una forma que cuidemos nuestra relación con los demás. Ser firme no significa que no podamos tener una relación cordial.

Hay gente que nace con especial habilidad para todas estas facetas de la inteligencia emocional. Para aquellos que no la tengan de forma innata, la buena noticia es que esto es algo que se puede aprender y entrenar.

Si te ha gustado este post te recomiendo mi libro "Equipos Motivados, Equipos Productivos", una guía práctica especialmente diseñada para todo aquel que tenga un equipo humano a su cargo. Lo puedes conseguir online en este enlace.

Inma Ríos se dedica a guiar a Profesionales, Empresas y Equipos a alcanzar sus objetivos y un Alto Rendimiento, por medio de Formación, Mentoring y Desarrollo Personal. Ingeniero Agrónomo con 15 años de experiencia en multinacionales en varios países. Business Trainer, Conferenciante y Coach Profesional Certificada por ASESCO nº 10.370. Más información en www.inmarios.com


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